Por la
puerta grande. Así logró España meterse en las semifinales de la Eurocopa de
Austria y Suiza 2008. Después de 24 años, la selección española supera los
cuartos de final de una gran competición rompiendo un maleficio que parecía
inquebrantable. Y no pudo ser ante rival más digno para tal hazaña: los
actuales campeones del mundo. Italia no fue un oponente sencillo, y aunque
los chicos de Luis Aragonés dominaron la mayor parte del encuentro no lograron
deshacer el empate a ceros en los noventa minutos, ni en la prórroga. La
estadística revelaba que hacía 88 años que España no se imponía a Italia en la
fase final de un torneo oficial y el infausto recuerdo de los cuartos de final
de la Copa Mundial de la FIFA Estados Unidos 1994 pesaba en el ánimo de modo.
Parecía necesaria la hombrada para alcanzar el éxito. Y toda gesta necesita su
héroe. Fue Iker Casillas. Italia-España fue el duelo de dos porteros
magistrales, posiblemente los dos mejores guardametas del mundo actualmente:
Casillas y Gianluigi Buffon. Las cualidades del portero de la Roja habían
pasado prácticamente desapercibidas en este torneo, no porque hubiese cometido
errores sino porque apenas había tenido trabajo. Pero en el cruce de cuartos,
demostró las razones por las que se le conoce como San Iker. Para
empezar con dos magistrales paradas a Mauro Camoranesi, en la segunda mitad, y
De Rossi, en la prórroga. Pero su rival daba una réplica perfecta y detenía
sin contemplaciones las internadas de David Villa y los disparos de Marcos
Senna.
Como guinda a una noche de emociones, la tanda de
penales en la que el capitán de la Roja detuvo dos lanzamientos, uno más que
Buffon, y aumentó su leyenda.
